martes, 1 de mayo de 2012


Capítulo 5: Stole my heart.
           
           Llegamos a mi casa y dejé las bolsas en mi habitación. Bajé a la cocina y Paula ya se había puesto a hacer pizzas. Javi, estaba buscando algo en la tele. Encendí el horno y metí las pizzas. Nos sentamos en la mesa de la cocina a comer entre risas. Recogimos la cocina y fuimos al salón.
            -Voy al baño.- Javi se levantó y salió del salón.
            Paula observó a Javi marcharse y luego bajó la mirada. Estaba enamorada de él, lo sabía.
            -Acabo de ver cómo le miras.- Solté.
            -¿Cómo miro a quién?- Ahora me miraba a mí.
            -A Javi, ¿te gusta?- Le sonreí.
            -Sh, baja la voz te va a oír.- Se asomó a la puerta para comprobar que no estaba.
            -No lo niegues, se te nota.- Hice que me mirara de nuevo.
            -Bueno, sí, pero no se lo digas, no lo sabe y no creo que sienta lo mismo.
            -Eso no lo sabes si no le has preguntado, ¿quieres que hable con él?
            -No, no te preocupes.
            -¿Por qué se tendría que preocupar?- Acababa de llegar Javi.
            -Por nada, creo que me voy a casa, me duele la cabeza, adiós chicos.- Paula se levantó y se fue.
            -Ana, ¿Qué pasa?- Se sentó a mi lado.
            - Por nada, no te preocupes.- le sonreí y le di la mano.
            -Ana, yo tengo que contarte algo que no sabe nadie, eres la única persona en la que confío a parte de Paula, pero claro a ella no puedo contarle que la quiero.- Sonrió.
            Me quedé de piedra, le miré y sonreí.
-       Habla con ella, a lo mejor te llevas una sorpresa.
-       Gracias, Ana, de verdad.
Nos levantamos y me dio un abrazo.
-Chicos me había olvidado la…
Mierda, no, ahora no, Paula había vuelto justo en el peor momento, sabía que iba a pensar mal, y no quería perder a la única amiga que tenía aquí. Me giré para mirarla, se había quedado quieta en la puerta.
-No quería molestar, ya veo que sobro.- Cogió su chaqueta y se fue.
-Paula espera no es lo que parece, Ana y yo no…Mierda.- Javi se sentó en el sofá con la cabeza entre las manos.
Yo me había quedado allí, en el sitio, sin poder soltar ni una palabra. Cogí las llaves y salí corriendo. No sabía a dónde ir, quería buscarla contárselo todo. Estaba segura de que en su casa no estaba, pero llamé por si acaso. Me abrió la puerta su madre, me dijo que no había llegado todavía. Di una vuelta a la manzana, cogí por una calle en la que había casas de colores con jardines, gire a la derecha y me adentré en un parque aunque más bien parecía un bosque por los árboles. Seguí andando hasta que me encontré con un lago, oí unos sollozos y me asomé era Paula, estaba sentada en el suelo apoyada en un árbol. Me acerqué a ella y me senté a su lado y le abracé con todas mis fuerzas.
-Ya está, no te preocupes, ya pasó.
Seguía llorando y yo no podía verla así.
-Escúchame, no me gusta Javi ¿vale? Sólo me ha dado un abrazo, para darme las gracias, eres mi única amiga aquí y no voy a perderte, no voy a consentirlo.
-¿Y para qué tenía que darte las gracias?- Se secó las lágrimas y me miró.
-Eso deberías hablarlo tú con él, vamos, levántate, que Javi estará preocupado.
Andamos hasta llegar a casa, abrí la puerta dejé que Paula se sentara en el sofá y fui a por un vaso de agua a la cocina. Volví al salón y Javi no estaba.

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