sábado, 28 de abril de 2012


Capítulo 3: You’re my kryptonite.
            
            El viaje se me hizo corto, cuando llegamos, recogimos las maletas y cogimos un taxi para que nos llevara a casa.
            Tardamos un poco más de media hora en llegar. Era grande, tipo Americana, había un jardín delantero vallado, desde fuera la casa parecía tener dos pisos, era blanca. Me coloqué delante de la valla, pero no entré, miré a la calle y había casas iguales a la derecha y a la izquierda. Me giré y observé un gran parque frente a la calle. Decidí entrar en casa para colocar las cosas en mi habitación. En la primera planta había un salón grande, la cocina se encontraba al final de un pasillo, donde había una habitación vacía, imaginaba que mamá pondría una biblioteca allí. Subí a la planta de arriba y había otro pasillo largo, a la derecha había un cuarto de baño grande. Era blanco y estaba muy limpio, tenía un gran espejo colocado encima del lavabo y una placa de ducha en la pared del fondo. Fui a mi habitación que se encontraba más al fondo del pasillo y vi que ya estaban ahí las cajas con mis cosas. Oí que llamaban a la puerta.
            -Ana, ve a abrir que estoy ocupada.- Me gritó mi madre desde abajo.
Abría la puerta, al otro lado, había una chica morena, sonreía y llevaba un pastel en las manos.
-Hola, soy Paula, la vecina de al lado, he visto el camión de la mudanza y he decidido venir para daros la bienvenida.- Seguía sonriendo.
-Hola, yo soy Ana, gracias, no hacía falta que te molestaras, ¿quieres entrar?
-Claro, he hecho un pastel.- Me lo ofreció.
-A mi madre le encantará, ven que te la presento.- Me siguió por el pasillo hasta la cocina.
-Mamá, esta es Paula, la vecina de al lado, nos ha traido un pastel.- Dejé el recipiente en la encimera.
-Encantada cielo.- Le dijo mi madre.
-Igualmente, señora…
-Oh, no por favor, llámame Carmen.
Mi madre siguió con sus cajas en la cocina, y yo le dije a Paula que si quería ayudarme con las mías. Subimos a mi habitación y comenzamos a sacar mi ropa de las cajas, muy escasa por cierto.
-Oye, Ana, que te parece si vamos mañana al centro, para renovarte un poco el armario.- Me dijo sujetando una falda en las manos y poniendo mala cara.
-Vale, pero no conozco nada de aquí.
-No te preocupes, yo te hago de guía turística. Ah, y te voy a presentar a unos amigos míos.
Terminamos con la ropa y continuamos con las demás cajas. Abrió una de ellas y se quedó quieta mirándola con la boca abierta. Me acerqué y vi el disco de One Direction, lo cogió y me miró.
-¿Eres fan de One Direction?
-¿Fan?, por favor eso es un insulto.- Dije riendo.
-Amo las zanahorias.- Soltó.
-Odio las cucharas.
-¿Hazza?- Me preguntó.
-Desnudos.- Contesté.
-¿Rubio Irlandés?
-Latigable.- Reí.
-¿Tatuajes?
-Mi querido Malik.
Comenzamos a reír a carcajadas y nos caímos al suelo de la risa.
-¡Directioner!- Gritamos las dos a la vez señalándonos con el dedo.
Había hecho una amiga, una amiga especial, y además le gustaba la misma música que a mí. 

2 comentarios:

  1. otro capitulo! y pasate por mi blog perdiaaa! littlethings-befree.blogspot.com <3
    amando tu novela y eso.

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    1. me ha encantao tu bloggggggggggg SWAG, te como rodjoaofndi

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